Una flota puede tener el recorrido completo de cada camión y no tener idea de lo que pasó dentro de la cabina. La fatiga no deja rastro en el GPS: el vehículo mantiene la velocidad, respeta la ruta y llega a destino, y el registro se ve idéntico al de un turno normal.
Lo que sí deja rastro es la cara del conductor. Los ojos que se cierran más de la cuenta, la cabeza que cae, el teléfono en la mano, el cinturón sin poner, el asiento vacío con el motor andando. Eso es exactamente lo que reconoce una cámara DMS, y lo reconoce en el momento en que ocurre, no en el resumen del mes.
La diferencia con una dashcam común es que no hay que ir a mirar la grabación para enterarse. La cámara DMS decide sola que eso que acaba de ver es un evento, y lo manda. Usted no busca: le llega.