Cuando un GPS deja de reportar, la causa casi nunca es que el equipo se haya roto. En el orden en que aparecen de verdad: la SIM sin saldo o dada de baja, el vehículo fuera de cobertura, el equipo alimentado del circuito equivocado, un APN que cambió, el fusible, la instalación tapada por metal, y recién al final el equipo con falla de hardware.
Lo que sigue sirve para distinguirlas antes de levantar el teléfono, y cuatro de las siete se resuelven sin mover el vehículo de donde está.
Primero: distinguir «sin señal» de «apagado» de «no existe»
Son tres estados distintos y la plataforma los muestra distinto, pero es fácil confundirlos si uno mira el mapa rápido.
- Reportó hace poco y está detenido: el equipo está bien. El vehículo está estacionado.
- Última posición de hace horas, en un lugar donde tiene sentido: probablemente cobertura. Un equipo con memoria interna va a descargar el recorrido completo cuando vuelva a tener señal.
- Última posición de hace días, o justo cuando el vehículo salió a operar: ahí sí hay algo. Y el momento exacto en que dejó de reportar es el mejor dato de diagnóstico que existe.
Esa última distinción es la que importa: un equipo que deja de reportar al arrancar apunta a alimentación o a fusible; uno que deja de reportar en ruta y siempre en la misma zona apunta a cobertura; uno que deja de reportar y nunca más vuelve apunta a SIM.
Causa 1: la SIM
Síntoma: el equipo dejó de reportar de golpe, no volvió, y no coincide con ninguna intervención en el vehículo.
Por qué: es la causa más común y la más aburrida. Una SIM M2M dada de baja por falta de pago, un plan que se agotó, o una línea que el operador suspendió por inactividad después de un período largo detenido.
Cómo se verifica: si varios vehículos del mismo lote dejaron de reportar el mismo día, es facturación de las SIM y no falla de equipos. Si es uno solo, se consulta el estado de esa línea con el operador. No hace falta tocar el vehículo.
Causa 2: cobertura
Síntoma: huecos en el recorrido, siempre en las mismas zonas, y el equipo vuelve solo.
Por qué: en un rajo, un pique, un estacionamiento subterráneo, un túnel o buena parte del interior del país simplemente no hay red celular. El GPS sigue calculando su posición —eso lo hace con los satélites, no con la antena— pero no la puede enviar.
Cómo se verifica: mirar si los huecos coinciden con lugares. Si el equipo tiene memoria interna, al volver a cobertura descarga todo lo que guardó y el recorrido se completa hacia atrás: eso confirma el diagnóstico y además resuelve el problema. Si el equipo no tiene memoria, ese tramo se perdió y no se recupera.
Causa 3: alimentado del circuito de accesorios
Síntoma: el equipo reporta perfecto mientras el vehículo anda y desaparece apenas se apaga. Al arrancar de nuevo, vuelve.
Por qué: está conectado a un circuito que se corta con la llave, en vez de a la línea permanente. Técnicamente funciona, pero se pierde exactamente la parte del día en que uno querría saber dónde quedó el vehículo.
Cómo se verifica: mirar el histórico. Si el último reporte de cada día coincide con el fin de jornada y el primero con el arranque del día siguiente, es esto. Se corrige recableando a la línea permanente, y es una intervención corta.
Causa 4: el APN cambió
Síntoma: el equipo dejó de reportar después de un cambio de operador, de plan o de SIM.
Por qué: el equipo necesita el APN de la red móvil para poder salir a internet. Si la SIM cambió de operador y el APN quedó con el valor anterior, el equipo enciende, engancha la red y no puede transmitir nada.
Cómo se verifica: si el corte coincide con una gestión administrativa de las SIM, es esto casi seguro. Se corrige mandándole el APN nuevo por SMS al equipo, sin mover el vehículo. Es el caso que más asusta y el más fácil de resolver.
Causa 5: el fusible
Síntoma: el equipo dejó de reportar después de un trabajo eléctrico, una intervención en taller o la instalación de otro accesorio.
Por qué: la instalación lleva fusible, y cuando alguien trabaja en el tablero es fácil que quede fuera, se salte, o que el circuito se reutilice para otra cosa.
Cómo se verifica: preguntar qué se le hizo al vehículo en los últimos días. Si hubo taller, empieza por acá. Es una revisión de minutos.
Causa 6: la instalación quedó tapada
Síntoma: la posición es imprecisa, salta, o el equipo tarda mucho en enganchar cuando arranca.
Por qué: el equipo o su antena quedaron bajo una superficie metálica, detrás de un parabrisas con película metalizada, o en un lugar donde el chasis los tapa. El GPS necesita ver el cielo; el metal lo bloquea.
Cómo se verifica: no es un corte total sino una degradación, y se nota más al arrancar en frío. Se corrige reubicando el equipo o su antena, y es la razón por la que la ubicación de la instalación no es un detalle estético.
Causa 7: el equipo
Síntoma: se descartaron las seis anteriores.
Por qué: pasa, pero bastante menos de lo que se cree. Un equipo puede fallar por vibración sostenida, por humedad si la instalación no quedó sellada, o por vida útil.
Cómo se verifica: por descarte. Y acá aparece un caso que conviene tener presente y que no es falla: si el equipo es 2G y dejó de reportar en una zona donde antes andaba, puede ser que la red 2G se haya apagado ahí. El equipo está perfecto y no va a volver. En el catálogo de equipos se puede ver qué red usa cada modelo.
Qué conviene tener a mano antes de llamar
Con estos cuatro datos, cualquier proveedor decente resuelve el diagnóstico en la primera llamada:
- Cuándo fue el último reporte, con fecha y hora.
- Dónde estaba en ese último reporte.
- Si es uno solo o son varios vehículos. Varios el mismo día casi siempre es SIM o plataforma, no equipos.
- Qué se le hizo al vehículo en los días previos: taller, cambio de SIM, instalación de otro accesorio.
Lo que evita casi todo esto
Que alguien se entere el mismo día. La falla más cara de este rubro no es un equipo roto: es un equipo que dejó de reportar hace tres semanas y nadie lo notó, y que se descubre justo el día que hacía falta el dato para responder un reclamo o para acreditar un recorrido.
Por eso conviene tener una alerta de vehículo sin señal, con un umbral que tenga sentido para la operación —no es lo mismo una flota urbana que una que entra a faena sin cobertura— y un responsable que la reciba. Las reglas de alerta sirven para eso tanto como para la velocidad.